martes, 6 de diciembre de 2011

PJ20


I mean sure I can read it, you know, and I read it. I read it on the airplanes. But I don’t take it seriously. If I want to find anything I’m not gonna read Time Magazine. I’m not gonna read Newsweek. I’m not gonna read any of these magazines. I mean, ‘cause they’ve just got too much to lose by printing the truth. Bob Dylan

Acabo de ver Pearl Jam Twenty, el pedazo de documental dirigido por Cameron Crowe sobre los primeros veinte años de esa banda de Seattle, y he tenido que venir aquí directo a escribir sobre ello. Cuando acabe (será algo corto y malo, como siempre), iré a Amazon a comprar algún trabajo de este grupo al que hasta ahora he sometido a un inmerecido ostracismo. Cada vez escribo más finolis.

 Los miembros de Pearl Jam, recientemente.

El documental describe el nacimiento de esta banda dentro de la escena grunge del Seattle de finales de los ochenta y principios de los noventa, el crecimiento estratosférico hacía el estrellato absoluto y el camino, siempre fiel a ellos mismos, que tomaron desde entonces y que les ha valido el conservar un público extremadamente fiel aunque quizá no tan numeroso como a mitad de los años noventa.

Cameron Crowe, que en aquella época era periodista de la revista Rolling Stone, creo que muestra muy bien como era Seattle en aquellos años, con multitud de bandas que parecían hermanos, puesto que los cantantes se conocían entre ellos y tocaban casi todos los días. Hablar de Pearl Jam obliga a hacerlo de Mother Love Bone, banda liderada por el carismático Andrew Wood. Wood murió de sobredosis y dos de los miembros de la banda, Jeff Ament y Stone Gossard, formaron Pearl Jam tras contactar con Eddie Vedder, el vocalista, que por aquel entonces trabajaba en Los Angeles como vigilante de seguridad.

Mother Love Bone


En esta primera parte del documental (lleno siempre de documentos que no habían visto la luz antes) se observa el rápido ascenso a la fama del grupo, primero en Seattle y alrededores (imprescindibles las imágenes con Kurt Cobain) y luego a nivel nacional. El desfase en esos primeros conciertos era evidente y como muestra vale el concierto que dieron en la presentación de la película Singles, dirigida por Crowe y que cuenta con su State of Love and Trust en la banda sonora.

Como decía, pronto llega el éxito nacional. Pearl Jam aparece en todos los noticiarios y programas de televisión, Eddie Vedder sale en portada de la revista Time, la prensa les agobia y ellos quieren desaparecer. Las drogas hacen su aparición en el grupo y, en estas, aparece el gran Neil Young, uncle Neil como le llama Eddie, y les lleva de gira por Europa. Era la figura adulta que necesitaban.




Destacable también – quizá porque he sido víctima hace poco de estos sinvergüenzas – el apartado que el documental dedica a su enfrentamiento con Ticketmaster por considerar que cobraban (y siguen haciéndolo, por cierto) unas comisiones desproporcionadas por un servicio inexistente, lo que les llevo incluso a liderar un boicot y a hacer una gira en sitios alternativos fuera del alcance de los tentáculos de esta empresa.

La parte final del documental se centra en estudiar más a fondo la personalidad de sus miembros, adentrándose en el camino seguido, lejos del estrellato ganado en sus inicios, pero fiel a sus ideas lo que les ha permitido seguir contando con un público prácticamente inseparable. El documental me ha gustado mucho y creo que a los fans les gustará aún más, no sólo por lo que se cuenta sino por la cantidad de material “de calidad” que se ha utilizado en el mismo. Y ahora voy directo a Amazon, no sé si comprarme Ten, Vs., Vitalogy o los tres.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Primer Aniversario

Comencé a escribir este blog hace hoy un año. No tenía entonces claras mis motivaciones, ni sabía tampoco cuanto iban a durar las ganas. Hoy sigo igual. La idea, supongo, era la de ir contando según tuviese tiempo - y aprovechando los momentos especialmente inspirados que, de vez en cuando, tengo - aquellas cosas que me parecieran interesantes. De paso, me metía en esto de los blogs que tampoco creo que venga mal en los tiempos en los que vivimos (me refiero a que no sobra estar ducho en las nuevas tecnologías, creo).

365 días después van 51 entradas publicadas. Casi una a la semana. Ha habido altibajos y últimamente intento escribir entradas algo más largas, no sé si más interesantes, aunque eso suponga espaciarlas más en el tiempo. Sin tener tampoco ideas preconcebidas, pensé al empezar que escribiría cosas sobre deporte e historia - dos de mis aficiones - pero lo cierto es que la música y, en menor medida, el cine y la televisión se han llevado la palma.

Una de las cosas que se pueden desarrollar al escribir un blog es la expresión escrita. Algo he notado pero lo cierto es que la razón de que no haya escrito con mas asiduidad ha sido la falta de tiempo - o la de ganas ,según se mire - para ponerme a escribir, no la falta de historias que contar. Algunas veces me he sentido en la obligación de actualizar el blog y eso me ha llevado a escribir poco y mal. Voy a comprometerme a dedicar más tiempo a la redacción de ahora en adelante.
Sólo un puñado de personas, creo que muy reducido, conocen de la existencia de este blog (quiero decir que me conocen personalmente y, además, saben que existe el blog) y, de momento, prefiero que así sea. Me gusta este anonimato. 

Este blog empezó con el Point Blank de Springsteen en el Capitol Theatre de Nueva Jersey y continúa con este Point Blank de los Miami & The Grooves, guiño a la música punk a la que me he adentrado en este año:

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dulce et Decorum Est

Hace hoy 93 que acabó la Primera Guerra Mundial. No sé mucho de Historia pero no se me ocurre un mejor ejemplo de la futilidad de la guerra. Más de cuatro años dedicados en exclusiva a masacrarnos unos a otros, luchando en pedazos de terreno sin ningún valor estratégico, simplemente porque así lo quisieron unos gobernantes que, unos días antes de que un anarquista asesinase al sobrino del Emperador en Sarajevo (sobrino que, de haber sucedido a su tío, hubiera accedido a las demandas nacionalistas de los pueblos eslavos) se intercambiaban cariñosamente la correspondencia. La guerra para acabar con todas la guerras. Qué equivocados estaban, qué equivocados estamos:

Bent double, like old beggars under sacks, 
Knock-kneed, coughing like hags, we cursed through sludge, 
Till on the haunting flares we turned our backs 
And towards our distant rest began to trudge. 
Men marched asleep. Many had lost their boots 
But limped on, blood-shod. All went lame; all blind; 
Drunk with fatigue; deaf even to the hoots 
Of tired, outstripped Five-Nines that dropped behind.


Gas! Gas! Quick, boys!---An ecstasy of fumbling, 
Fitting the clumsy helmets just in time; 
But someone still was yelling out and stumbling, 
And flound'ring like a man in fire or lime... 
Dim, through the misty panes and thick green light, 
As under a green sea, I saw him drowning.


In all my dreams, before my helpless sight, 
He plunges at me, guttering, choking, drowning.


If in some smothering dreams you too could pace 
Behind the wagon that we flung him in, 
And watch the white eyes writhing in his face, 
His hanging face, like a devil's sick of sin; 
If you could hear, at every jolt, the blood 
Come gargling from the froth-corrupted lungs, 
Obscene as cancer, bitter as the cud 
Of vile, incurable sores on innocent tongues,--- 
My friend, you would not tell with such high zest 
To children ardent for some desperate glory, 
The old Lie: Dulce et decorum est Pro patria mori.

Wilfred Owen

sábado, 8 de octubre de 2011

The Horrible Crowes - Elsie

Aunque probablemente dentro de unos días pueda disfrutar de algunas de sus canciones en directo, me voy a anticipar y voy a hablar ahora de Elsie, el primer trabajo de The Horrible Crowes, la banda formada por Brian Fallon e Ian Perkins, que vió la luz a principios del mes pasado.


Ya he escrito algunas veces aquí sobre The Gaslight Anthem, la banda punk del estado de Nueva Jersey liderada por Fallon. Descubrí su música hace apenas un año y, desde entonces, no he podido parar de oír todo lo que encontraba de ellos. Sus cuatro trabajos (desde Sink or Swim hasta el último, más tranquilo, American Slang), los vídeos de conciertos que habitan el youtube o las más variopintas versiones de otros artistas (de Pearl Jam a Hot Water Music, de Tom Waits a Kate Perry, de The Who a Tom Petty). Además, he emprendido algún que otro viaje para verles en directo este pasado verano.


A todo esto llega este proyecto paralelo. Oigo proyecto paralelo y me acojono, para una banda nueva que realmente me gusta, esto huele a la típica batalla de egos con final conocido: cada uno por su aire. De momento, no parece que caiga esa breva.

Con The Horrible Crowes Fallon – al que acompaña Perkins que es el técnico de guitarras de los Gaslight y donde colabora algún miembro de la otra banda - busca explorar nuevos sonidos y temas, sin arriesgarse a decepcionar a los fans más punks de The Gaslight Anthem. Este primer disco contiene temas llenos de ira, amor, soledad y arrepentimientos. Son unos sonidos más suaves y, quizá, frágiles.

El trabajo se presentó en el mes de septiembre en dos conciertos en suelo americano, uno en Nueva York y otro en Los Angeles, y también, con ocasión de la gira The Revival Tour, se está dando la oportunidad a los seguidores europeos de disfrutar de algunos de estos temas en directo.


Nada se sabe aún sobre si Elsie es un proyecto puntual o si seguirán componiendo músicas al margen de The Gaslight Anthem. Sólo cabe esperar y, mientras, disfrutar de ambos. Lo que si es seguro es que este trabajo marca un punto y aparte de Fallon y sus chicos con la casa independiente SideOneDummy, ya que esta misma semana se hizo público el acuerdo de la banda con la discográfica Mercury, con la que públicarán su esperado nuevo trabajo a principios del 2012.

Aquí dejo el vídeo con el primer single del disco:

domingo, 18 de septiembre de 2011

Últimos descubrimientos musicales

Hace tiempo que no pongo ninguna canción por aquí. No he dejado de escuchar música y descubrir nuevos grupos, pero me parecía que esas entradas con únicamente el vídeo de youtube quedaban un poco sosas y decidí no seguir haciéndolo.

Hoy cambio de opinión y voy a llenar esto de los últimos vídeos que he descubierto y que corresponden a lo que he estado escuchando últimamente.

Ian Perkins y Brian Fallon, integrantes de The Horrible Crowes.

Comenzamos con una ausencia, la de The Horrible Crowes, el proyecto paralelo de Brian Fallon, líder de The Gaslight Anthem. Es, sin ninguna duda, lo que más he oído en los últimos días. Su primer disco, Elsie, salió a la luz el pasado día 6 de septiembre y desde entonces lo he oído cuanto he podido por el Spotify y, desde entonces y hasta que me llegué (lo compré por Amazon ese mismo día), sobrevivo a base de vídeos de youtube. Digo que lo dejo aparte porque supongo que me dará para escribir una entrada sólo para él cuando lo tenga aquí. Además, existe la posibilidad de que pueda disfrutar de alguna de esas canciones en directo el próximo mes.

Siguiendo la estela punk de The Gaslight Anthem me he sumergido en dos grupos del estilo. El primero, The Bouncing Souls, tiene sus orígenes en la misma ciudad de la que provienen Fallon y sus chicos: New Brunswick, NJ. Aquí abajo dejo su canción Kids and Heroes.


El segundo son los veteranos Social Distortion, de los que he oído grandes covers de clásicos del rock y el folk como Under my Thumb (de los Rolling Stones), Rings of Fire (Johnny Cash) o Don’t Think Twice It’s Allright (Bob Dylan). Aquí va su Story of my life.


La semana que viene pretendo ver en el cine PJ20, la película-documental que ha hecho Cameron Crowe sobre Pearl Jam, conmemorando su vigésimo aniversario sobre los escenarios. Soy un completo inculto al respecto, ya que durante años sólo he conocido su versión del Can’t Help Falling in Love de Elvis, aunque en los últimos meses he profundizado un poco más gracias al State of Love and Trust (descubierto gracias a una versión acústica de The Gaslight Anthem) y a este Betterman:


Ahora bien, esta semana no he parado de escuchar Blessed, el último disco de Lucinda Williams. Buttercup o Copenhagen son imprescindibles.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Page One: un año en el New York Times



Ayer me tropecé con un documental que echaban por Canal + y que resultó bastante interesante: Page One: Inside the New York Times. Se trata de un trabajo muy reciente, presentado este año en el Festival de Sundance y estrenado en los cines norteamericanos este verano.

Me puse a verlo sin demasiada motivación, ya que temía que contuviese el tradicional discurso, bastante repetido en los últimos tiempos, acerca de la importancia de la prensa en una sociedad libre y democrática como la nuestra. Aunque no pueda decirse que me equivocase, porque ese mensaje subyace durante los noventa minutos de duración, lo cierto es que es un documental recomendable.

Se grabó a lo largo de un año, durante el cual el director del mismo, Andrew Rossi, accedió prácticamente sin restricciones a la redacción del diario neoyorquino pudiendo el espectador sentirse casi uno más en la plantilla (podíamos observar llamadas telefónicas de los periodistas, reuniones con el editor de la sección, reunión de los editores con el director del periódico para decidir qué noticias aparecerían en portada día siguiente, etc.), algo parecido a lo que uno siente – al menos así fue en mi caso – cuando ve la última temporada de The Wire, en este caso en la redacción del Baltimore Sun. Todo esto salpicado con entrevistas a personajes que indudablemente tienen algo que decir, como David Renmick (director del New Yorker, del que ya hablé aquí), Jimmy Wales (fundador de Wikipedia), el escritor Gay Talese o Carl Bernstein (Watergate).

 David Carr, periodista del Times y uno de los protagonistas de Page One.

Durante este año, el periódico no fue inmune a la crisis que vive el sector y hay espacio en el documental para entrevistas con varios de los cien periodistas que tuvieron que ser despedidos para asegurar la supervivencia del diario. Este es sin duda el tema principal del documental, relacionada con diversas cuestiones, algunas contemporáneas a su grabación: la primera aparición de información clasificada a través de Wikileaks (y la posterior elección del Times como uno de los periódicos a los que Wikileaks les proporcionó los cables diplomáticos de EE.UU. hace prácticamente un año), la relación con los blogs, la conveniencia o no de cobrar por el acceso a páginas web, la aparición del iPad o la declaración de quiebra de la compañía propietaria, entre otros, del Chicago Tribune y el Los Angeles Times.

domingo, 4 de septiembre de 2011

The Wrestler



Ayer vi en el Cine Doré The Wrestler, la película de 2008 dirigida por Darren Aronofsky y protagonizada por Mickey Rourke, Marisa Tomei y Evan Rachel Wood que, entre otros, ganó el León de Oro del Festival de Venecia.

A pesar de que el nombre no dejaba lugar a dudas, entré al cine convencido de que iba a ver una película de boxeo. Lo cierto es que el protagonista no es boxeador sino, evidentemente, luchador profesional (de aquella mítica lucha libre que tanta fama tuvo en los años noventa, con Hulk Hogan y compañía).

Randy “The Ram” Robinson (Mickey Rourke) es un viejo luchador al que su tiempo de gloria – los años ochenta – le queda ya muy lejos. Sobrevive luchando en circuitos independientes, en pueblos pequeños de Nueva Jersey, con pocos asistentes y, por tanto, pocos ingresos y con un trabajo a tiempo parcial de reponedor en el supermercado del pueblo. Vive en una casa pórtatil aunque las deudas le acechan y más de una vez ha tenido que pasar la noche en su furgoneta. Su casero no le fía y el supervisor del supermercado se mofa de sus combates de fin de semana, parece que sólo los niños del barrio sienten aún admiración por el héroe que, en su momento, fue.

Randy está viejo para combatir pero no sabe hacer otra cosa. La espalda, las rodillas, los codos; no hay calmante que le alivie el dolor y, además, hace uso de esteroides para mantener el cuerpo. Tras un duro combate recibe la señal – un infarto – que le obliga a replantearse su vida. Tras el bypass debe dejar la lucha libre. Consigue un empleo a tiempo completo en el supermercado en el que ya trabajaba e intenta retomar el contacto con su hija a la que hace años que no ve. Los últimos veinte o treinta minutos son para mí apoteósicos. Él intenta “socializarse”, pero el rechazo de Cassidy, una stripper con la que tiene amistad, tras sus acercamientos desata una tormenta que le hace retomar aquello que le hizo feliz.

Gran papel de Mickey Rourke, que comparte características con Randy ya que, por una parte, fue boxeador en los años noventa (gracias a ello y a un cirujano torpe debemos su rostro) y, por otra, The Wrestler era su segunda película en los círculos comerciales en casi veinte años tras retirarse por primera vez, protagonizando una “vuelta” como la de Randy tras veinte años de su último gran combate. Lo dicho, película que hace pensar, con momentos graciosos (Randy de charcutero no tiene desperdicio) y buena, muy buena música. Sólo el discurso final (que incluyo a continuación) merece ver la película:

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